Las plantas carnívoras se alimentan principalmente de pequeños insectos y algún que otro invertebrado (como moscas, mosquitos, hormigas, arañas o avispas). Pero hay algo fundamental que debemos entender para cuidarlas bien:
Una planta carnívora no necesita comer insectos para obtener energía como lo haría un animal.
Como cualquier otra planta, utiliza la luz y la fotosíntesis para producir toda la energía que necesita para vivir. Entonces, ¿para qué sirven los insectos? La clave está en su hábitat natural: Las plantas carnívoras, evolucionaron en suelos extremadamente pobres en nutrientes, donde es casi imposible obtener minerales esenciales a través de las raíces.
Por esta razón, las trampas han evolucionado como una herramienta de supervivencia: las presas les proporcionan esos nutrientes adicionales que el suelo no les ofrece, funcionando como un suplemento alimenticio para crecer con fuerza.
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